
Pensamiento inmortal
El pensamiento de José María Arguedas, el escritor apurimeño que convivió con la multiculturalidad, ha quedado plasmado a través de sus obras. Fue estudiante de Univesidad San Marcos, apresado en el sexto por un año, se casó dos veces ý trató de suicidarse en 1966. Se quita la vida en 1969 dejando "El zorro de arriba y el zorro de abajo" inconcluso. "...no hay respeto a la naturaleza..." afirmó durante la entrevista que se la mostramos a continuación:
En sus obras plantea la división, básicamente, de dos culturas: la de origen quechua y la de raíces occidentales ¿Qué tan difícil resulto experimentar eso?
Desde pequeño, luego de que mi madre falleciera, viví con personas quechuahablantes. Por más de tener raíces occidentales, la convivencia que tuve me con la cultura indígena marcó mi vida, por eso para mi fue confuso el cambio, el ver esa realidad. Difícil en el aspecto de que se da un proceso de mestizaje y mantener nuestra cultura quechuas-aymaras como puras no es posible, es algo irreversible.
¿Cuál Cree que sea la forma de integrar a estás dos culturas?
Mediante una relación armónica mestiza entre éstas. En esta tierra llena de tantas culturas, es necesario asimilar los beneficios de la modernidad a cada una. Eso sí, sin tener que perder la identidad, no tener que llegar a una aculturización.
¿Qué propósito tuvo con los temas que tocó en sus obras?
Sobre todo defender y cultivar las tradiciones, las cosmovisiones panteístas de las sociedades andinas quechuas y aymaras. A través de diversos cuentos y novelas quiero proclamar de las razas y sangres. Así construir sociedades multiculturales. Es lo que siempre relaté en las mis obras por medio de historias. Todo se basa en ese objetivo, qué no sólo es mío aunque tampoco de la mayoría, que no tiene por qué ser un ideal o algo inalcanzable.
En su última obra, usted pasó por una depresión ¿Cuál fue el motivo decisivo para acabar con su vida?
Sí, en realidad era una depresión. Una tristeza porque creo tal vez he sido muy
susceptible a la incomprensión de las ideas que he tratado de transmitir por años a todos los peruanos. Me fui sintiendo impotente ante eso que me atormentaba.
Quizá hechos como éstos puedan dar más lugar a un reconocimiento de aquellos que están destinados a construir la nación quechua amoldada a un este tipo de sociedad.
¿Cuál es la visión que tiene del Perú en la actualidad?
Como ya se veía años atrás, la sociedad ha ido cambiando rápidamente. En un país pluriclultural como el nuestro imperdir esto es imposible, por eso tal vez lo mejor es mantenerse cada uno en su lugar. Es decir la cultura, la cosmovisión indígena que no se mantienen puras, conviven con las creencias impuestas por el colonialismo español, por la globalización. Lamentablemente, va perdiendo muchas de nuestras creencias, no hay respeto a la naturaleza. Esto llevaría a una humanización de las personas y habría una menor degeneración de la ciudad y de sus habitantes. Sin embargo, a pesar de todas estos problemas que angustian tanto, hay que buscar la esperanza y eso es lo que veo y pongo en el país.
Desde pequeño, luego de que mi madre falleciera, viví con personas quechuahablantes. Por más de tener raíces occidentales, la convivencia que tuve me con la cultura indígena marcó mi vida, por eso para mi fue confuso el cambio, el ver esa realidad. Difícil en el aspecto de que se da un proceso de mestizaje y mantener nuestra cultura quechuas-aymaras como puras no es posible, es algo irreversible.
¿Cuál Cree que sea la forma de integrar a estás dos culturas?
Mediante una relación armónica mestiza entre éstas. En esta tierra llena de tantas culturas, es necesario asimilar los beneficios de la modernidad a cada una. Eso sí, sin tener que perder la identidad, no tener que llegar a una aculturización.
¿Qué propósito tuvo con los temas que tocó en sus obras?
Sobre todo defender y cultivar las tradiciones, las cosmovisiones panteístas de las sociedades andinas quechuas y aymaras. A través de diversos cuentos y novelas quiero proclamar de las razas y sangres. Así construir sociedades multiculturales. Es lo que siempre relaté en las mis obras por medio de historias. Todo se basa en ese objetivo, qué no sólo es mío aunque tampoco de la mayoría, que no tiene por qué ser un ideal o algo inalcanzable.
En su última obra, usted pasó por una depresión ¿Cuál fue el motivo decisivo para acabar con su vida?
Sí, en realidad era una depresión. Una tristeza porque creo tal vez he sido muy
susceptible a la incomprensión de las ideas que he tratado de transmitir por años a todos los peruanos. Me fui sintiendo impotente ante eso que me atormentaba.
Quizá hechos como éstos puedan dar más lugar a un reconocimiento de aquellos que están destinados a construir la nación quechua amoldada a un este tipo de sociedad.
¿Cuál es la visión que tiene del Perú en la actualidad?
Como ya se veía años atrás, la sociedad ha ido cambiando rápidamente. En un país pluriclultural como el nuestro imperdir esto es imposible, por eso tal vez lo mejor es mantenerse cada uno en su lugar. Es decir la cultura, la cosmovisión indígena que no se mantienen puras, conviven con las creencias impuestas por el colonialismo español, por la globalización. Lamentablemente, va perdiendo muchas de nuestras creencias, no hay respeto a la naturaleza. Esto llevaría a una humanización de las personas y habría una menor degeneración de la ciudad y de sus habitantes. Sin embargo, a pesar de todas estos problemas que angustian tanto, hay que buscar la esperanza y eso es lo que veo y pongo en el país.
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