domingo, 30 de septiembre de 2007

Son miles los pobladores de Myanmar que han salido a las calles para protestar ante un gobierno que no desean tener.

Víctima de una dictadura


La muerte de un reportero japonés, a causa de la represión, que ha conmocionado al mundo.



Tenía 50 años de vida y contaba con buena trayectoria como fotógrafo cuando, en pleno labor, la muerte sorprendió a Kenji Nagai. El jueves 27 de setiembre, el fotógrafo japonés se encontraba trabajando en la capital de Myanmar (ex Birmania) durante una de las varias protestas pacíficas iniciadas por los monjes budistas hace más de diez días. Se convirtió en una víctima más de la represión del régimen militar a los manifestantes cuando, en medio del conflicto, un soldado lo empujó al piso. Nagai llevaba en ese momento un video-cámara, y sin el menor remordimiento, recibió una bala que le quitó la vida en segundos.
Increíblemente el Ministerio de Exteriores de Myanmar informó sobre la muerte de un ciudadano japonés a causa de una bala que se perdió cuando los soldados quisieron dispersar a los manifestantes.

Es indignante la manera cómo el gobierno, formado por una Junta Militar desde 1962, resuelve actuar de forma violenta hacia la población civil y sin garantizar la seguridad de los periodistas que se encuentran trabajando en Myanmar. A pesar de que el Consejo de Seguridad de la ONU pidió al gobierno de Myanmar contener sus actos violentos en contra de la población, no se ha dado el respeto a los derechos humanos y a provocado la muerte de aproximadamente quince personas en la capital de ese país, Naypyidaw (ex Rangún).
Mucho antes del lamentable suceso, Nagai, luego de haber terminado sus estudios universitarios, estudió inglés en Estados Unidos. Trabajó como periodista autónomo y comenzó a viajar a varios países. Estuvo en lugares donde pocos se atrevían ir a cubrir, así por ejemplo Irak y Afganistán. Actualmente Nagai trabajaba para la agencia nipona APF, a la que propuso cubrir, durante una semana, la rebelión popular encabezada por los monjes budistas en contra de la Junta Militar de la ex Birmania. Fue así como el martes 25 de setiembre llegó conciente de lo riesgoso de su trabajo, pero, sin saber que ese sería su último destino.

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